Nada más queda...


Duele no escuchar tu voz, sentir tu ausencia en un escenario que aún espera verte llegar y que tomes la guitarra como nadie.
Hoy, mirarás el lago que vos mismo creaste en el cielo y viendo el llanto de quienes oyeron tu voz en un recital. Mi corta edad me impidió conocerte pero la curiosidad del regreso de Soda Stereo en diciembre de 2007 a Córdoba hizo que navegara en la discografía con sonidos rellenados con talento y canciones hechas con el corazón.
Sí. Te imagino Gustavo con una bitácora en algún avión escribiendo ideas que serían un éxito compartido.
Generoso con tus pares y admirado por ellos. Creativo como pocos y la genialidad que revoluciona pentagramas que hoy están de luto.

Mirando una fotografía que retrata sólo tus ojos siento que hoy nada más queda… o sí: tu música como legado viviente de ese “Gracias Totales” que supiste instalar como muletilla.


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