Quiero un cactus para mí.

Alguna vez me regalaron flores y se marchitaron en mi mano. Sigo el camino de baldosas algo quebradas de mi ciudad y me topo contigo.
Hoy no me valen las flores de alquiler, te aviso por si era una intención de tu parte. Prefiero los cactus para mantener distancia. Hoy no creo nada de lo que digan los poemas de Martí, ni su rosa blanca como tampoco nada que cultive para mí.
Antes de que empieces a hablar y saques los versos aprendidos de Neruda baila un poco antes de que llegue el invierno. Queda poco tiempo y tu piensas en decir frases hechas. ¡Por favor! ¡Crea! ¡Crea! Eso te dará más actitud, no lo dudes.
Pero no te confundas baila desaforadamente y mueve la cabeza, invita a alguien a que te acompañe mientras yo me voy.

Mírame fijo antes que te dé la espalda. No me diviertes. Bailas sin ritmo aunque has logrado tener un poco más de actitud al verte llegar con esas flores chamuscadas por el sol. 

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