Genialidad XL
Genio el que descubre una
subasta de abrazos en plena calle pavimentada.
Genio el que corre y no se
apura en tiempos de cambios.
Genio el que se levanta de
buen humor a la mañana, el que saluda con un beso aunque el otro se vea gruñón.
Genio el que alegra los
días cantando una y otra vez una canción infantil.
Genio quien respeta los
días de duelo acompañando en silencio y a aquel que golpea la puerta para
agradecer un favor.
Genio el que reprueba su
examen y mira la luna con una sonrisa.
Genio es aquel que no se
deprime al errar una respuesta de una triple opción.
La genialidad no es un
resultado de coeficiente intelectual sino una responsabilidad.
La responsabilidad radica
en la capacidad darle una pisca de actitud a los vaivenes, a los imprevistos
buenos y de los otros.
Nadie duda de Einstein, de
Bach o de Nobel. Pero es necesario que notes que el genio está dentro de ti,
ese que respira profundo y contiene el grito cuando te retan por algo que salió
mal.
El genio está a diario,
cuando te levantas temprano a estudiar, cuando tomas el colectivo para ir a tu
trabajo o simplemente te limitas a levantar un papel en la calle que ha tirado
otro. La genialidad es tomar la responsabilidad de hacer algo distinto, que te
animes a crecer y despiertes a quien esté dormido.
Los protagonistas de sus
historias son los genios y compartieron sus hallazgos, sus dotes con otros. El
que no comparte no tiene un sapo en la barriga tiene un frasco de egoísmo.
El genio revierte
situaciones adversas, es humilde de su talento pero confía en él.
En fin, el genio es el que
comienza cada día diciendo había una vez… en su propia vida.
Comentarios