Tatuaje
Hay dulces que se comen con
el recuerdo latente de quien nos lo ha regalado.
Hay caídas que quedan
guardadas como huellas en nuestras rodillas.
Hay bastones que sostienen
el largo camino atravesado por años.
Por eso no las borres, no
las ocultes, no te olvides de esas vestigios porque son tatuajes de peregrino
vivo y consciente. El tatuaje aparece en tu cuerpo cuando decides vivir con el
paso de elefante decidido mientras tanto habrá solamente marcas, heridas,
golpes.
Lo que causa dolor podrás
percibir pero si colocas tu mirada sobre la ventanilla del autobús habrás
avanzado dos pasos. El primero por haber elegido mirar hacia delante y el
segundo porque tendrás en tus manos la oportunidad de pintar de colores esas
heridas y hacer que se vean de otra manera.
Los tatuajes son variados,
hay ideas en la cabeza pero ninguno se parece a otro. Cada tatuaje equivale a
un camino por persona. En una ecuación donde x es siempre un número diferente y
quizá la situación y es para todos la misma el tatuaje será único en cada
cuerpo.
No corras, no te asustes de
lo que digo. Es una metáfora de cómo lo que experimentas cada día no caduca
porque deja huella en algún lugar y eres consciente cuando lo añoras, lo
recuerdas o quieres olvidarle.
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