Mal de amores, mal de humores.

Ella camina por una estrecha calle con el orgullo de tener la frente en alto al pasar por la puerta de la tienda que se encuentra tres cuadras arriba en numeración de su departamento.  Recuerda al policía vestido de azul que la saludó con una sonrisa cuando encontró su celular el viernes anterior. Todo parece andar bien en la ciudad, o al menos en armonía. Bocinas a la orden del día, los hospitales tienen abarrotados los pasillos de gente que espera a ser atendida y los kioscos se resguardan tras las golosinas en el boulevard principal.
Ella nuevamente pierde la cabeza al traer a su mente la última foto de ese sujeto que tanto amor le genera y no puede controlar. Sus zapatillas acaban de pisar agua cloacal, pues ha cruzado la senda peatonal con el semáforo en rojo. Situación defectuosa como el funcionamiento de su corazón. Más de una vez ha pensado colocarle una cruz  a alguna de sus aurículas pues no hay olvido para cada persona que pasa por su vida. Ni teniendo fe de que quien le haga mal se marchará sin intención de regresar. Él ha retornado y la herida se ha abierto otra vez.
Su destino creyó perdido al verlo partir tiempo atrás antes de perder su celular. Sobraba aire solía decir cuando  cerraba la ventana cuando hacía frío. La soledad la acompañó por un buen tiempo, lejos de la claridad estuvo y está aún hoy. Ella continúa caminando pregonando mala suerte en su andar, se detiene y se mira en un edificio espejado. Piensa en quien la dejó y hoy vela por hablarle nuevamente al lado del oído. Un iluso, es.

Ella está de mal de amores, en tres años nadie la ha conquistado y en su visita por cada calendario de treinta días lo combina con una dosis de mal de humores: en frasco chico pero con recomendaciones como que no se acerquen a más de diez metros pues encontrarte con la venganza en la puerta de tu auto. Ella emprende el retorno a su hogar y decide dar vuelta por la otra esquina y allí ve su coche parado en la puerta. Ella está mal de amores pero lo recibirá con la certeza de haber tomado la dosis de mal de humores.  

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