El hombre quiere lo que no puede tener.

En cualquier sitio del mundo, el hombre quiere lo que no tiene, o al menos a corto plazo no lo puede tener al alcance de sus manos. En cuatro pasos de pato te diré por qué sucede eso.
Tienes muchas chances de tener todo lo que creas que es necesario para vivir pero difícilmente puedes obtenerlo si Dios no lo considera necesario para ti.
En una bola de nervios nos podemos equivocar más de una vez y dejar ir aquello que en verdad tuvimos en nuestros dedos y nos tapamos los ojos para no verlo.
Haces todo o al menos eso dices, para obtener eso que no tienes y tanto deseas.
Ahí está, haré un punto y me sentaré en la vereda mientras acordono mis zapatillas y hablarte claramente.
El hombre quiere lo que no tiene, porque lo mueve el deseo, el anhelo de alo mejor que aquello que ya conoce. Si lee un cuento pues quiere leer después dos o tres, si tiene un hijo (probablemente) quiera tener uno más o dos.
El hombre nunca se conforma, y no se trata del capitalismo salvaje que intervino desde siglos atrás sino de una decisión propia de buscar más allá de lo que sabe puede tener.

Al hombre lo mueve la curiosidad, le atrae el desafío sin embargo jugar el juego del riesgo de poder obtener y/o tener eso que quiere implica una decisión deliberada, consciente y una mirada fija en el qué puede haber más allá de lo que verdaderamente queremos tener y lo que necesitamos. 

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