haz un simple reverencia.
Enamorarse es sencillo, que alguien lo haga para con uno es otra historia. Por eso es azar y destino quizás. Cruzarte con la horma de los zapatos que mejor calzan en la misma esquina es azar y destino a partir de ese cruce. Me miro en el reflejo que me devuelve el monitor de la computadora y dudo que eso me ocurra. Generalmente a mí me juega más el destino que busco torcer más que la suerte o el azar donde siempre pierdo. Es el estigma de los que siempre les pasa algo. Llegas a la parada de colectivo, y el bus se va y obviamente no te espera; saliste con el paraguas bajo el brazo y en toda la tarde lo único que brillo fue un sol aturdidor en lugar de las gotas de lluvia. Y sí puede pasar. De hecho pasa, nos pasa pero aprender a desdramatizarlo es el trabajo del día. El caos nos rodea y reconocerlo nos permite alejarnos y no adentrarnos en el. Actuar como sea, del mismo modo en situaciones diferentes de energías.
No le digas a ella que te lo he contado porque se quedará sin argumentos para levantarte el ánimo. Haz una reverencia de agradecimiento y luego ponte de pie. El paraíso nadie lo conoce pero todos hablan como si ya hubiesen estado allí harán comparaciones pero eso sólo serán comparaciones.
Detrás del arco iris de tus ojos reflejo mi poesía con unos pocos versos, sabes que la prosa es mi especialidad pero aun así, te dispones a escucharme.
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