Sobrinos
Los sobrinos son pedacitos del cielo
caídos a nuestras vidas complicadas por elección.
Hace diez años me pierdo y me
encuentro con cada uno de ellos. Tienen el reflejo tan familiar de lo que fui y
trato de recuperar al jugar con ellos; les brota la verdad de lo que realmente
importa y tantas veces olvidamos.
Los sobrinos te hacen renacer de la
rutina, sacan tus energías guardadas para una ocasión especial convirtiéndote
en personajes de variedad: un payaso, en princesa o la bruja, un dinosaurio,
Peppa Pig, en Megamente, una carretilla como transporte de traslado o en un ser
mutante que canta y les baila sin parar. Te transformas en un diccionario de
respuestas que a veces no tienes y repito sin culpa: no sé.
Los sobrinos me dan los latidos que hacen
que mire más allá, que no es vivir hoy así porque sí. Ellos aprenden, observan,
te ponen a prueba a cada rato y no piden nada. Admiro a sus padres porque
aprendo de ellos, de su entrega y su tiempo, de su amor incondicional, de los
límites para evitar un desbande social.
Los sobrinos son pedacitos de cielo a
quienes debemos cuidar sin importar su edad. No conozco otro rol tan genial que
el de tía.

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