La catástrofe de ser humano.
La catástrofe de ser humano es la
vulnerabilidad y tener el poder de engañar a la lluvia con incendios de
palabras cargadas de rencor que cortan tu libertad.
La catástrofe de ser humano es
creer en un mundo mejor mientras desechamos basura al cielo, condenando a los
peces a morir por intoxicación de nuestra propia maldad.
La catástrofe que vemos o vivimos
dependiendo del hemisferio que estés es la alarma a despertarnos: el mundo está
temblando. ¿No te quedó claro? La placa tectónica de los Cocos fue clara
bailando con la presión debajo de la Norteamericana.
Japón no tambalea porque sí, sino
porque sabe del poderío del vecino. Cada huracán se lleva todo a su paso y nosotros
en vez de hacernos cargo de la parte que nos toca, de elevar una plegaria al
dios que elijas por un poco de piedad, nos sentimos inmunes a la debacle
natural.
La catástrofe de ser humano no es
la vida sino creernos dueños de ella, poseedores de lo que hay que compartir y
cuidar. El agua de Pacífico lo ha dicho una y otra vez, las nubes aliadas con
el viento enojadas dieron aviso que el silencio no puede ser la verdad de un
mundo que no mira las inundaciones en Bagladesh ni el éxodo de minorías en
Birmania, el arrebato político en América Latina ni el Pacto de estabilidad de
una paz que la Tierra ha dicho no va más.
Comentarios