Fácil es escribir... gracias a ti.

Qué fácil es escribir con algo de inspiración. Aparecen aviones de papel cargadas de palabras que forman racimos de oraciones para contar.
Es que escribir no tiene una rutina y menos un calendario. Jamás coloques bajo presión a un narrador de cuentos o poemas. Puede que lo entiendas o no, pero es verdad lo que te digo. Puede haber un mar de historias para crear pero si hay nubes en la mente solamente pasan.
Sin embargo puede ocurrir que sólo con un poco de olfato y un estado del tiempo óptimo para imaginar nazcan papeles llenos de amores, locuras justificadas o simples historias de la vida cotidiana.
Llegaste al fin. Pusiste el mundo del revés, no por tus horarios sino por tu presencia.


Antes de conocerte hablaba de un piano que sonaba con Let it be. Ese mismo piano pero días después de que hayas visto por primera vez este mundo exhausto de mentiras, hoy suena otra vez para entonar una canción sincera.
Honrar la vida es la elegida. Juro que suena perfecta al oído de cualquiera que le gusten los desafíos terrenales.

Hoy el sol ha vuelto a salir a gran velocidad corrieron las nubes al viento de agosto,  el mes que elegiste para abrir tus alas.
Guillermina grabé en mi mente tu mirada detenida en cada uno de los poros del rostro de tu papá: asombro, curiosidad y tranquilidad había allí. Tu cuerpo pequeño reposando sobre el pecho de tu mamá, a quien le sobra la luz aún por la noche cuando se esconde el sol es la evidencia de por qué hay que honrar la vida. Porque el amor existe, porque cuando pierda el norte esas imágenes me recordarán que todo lo que sueñe vale la pena.


Tu sonrisa me hace bien, me inspira a escribir más a menudo a generar adicción de palabras como alegría, sentir y paz. 

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