La Revolución de las palabras.
Revolución que nace con una
sonrisa escondida, mordida entre los dientes.
Revolución que calla hasta que
encuentra el momento oportuno.
El cambio de mes quizá ayude como
señal a que YA ES EL MOMENTO DE HACERLO. La revolución de las palabras se
llama, esa que no tiene pancartas porque lo escrito se dice en voz alta.
La revolución de la palabras no
pide, sino que agradece, pide disculpas, comprende cambiando los zapatos con
otro, se detiene a devolver un monedero caído al peatón que delante nuestro
camina.
La revolución de las palabras es
hacer más que decir, es enojarse sin pensar tanto, en opinar con respeto y
conocimiento.
La revolución de la que hablo
está latente todo el tiempo, sin calendario ni reloj, sin espacio y sin nombres
propios. Las palabras se dicen con responsabilidad con el volumen más alto que
la garganta permita. Las palabras deben vibrar en las cuerdas vocales y decir
Revolución en cada una de tus acciones.
En el Gracias, Disculpe, Permita
que lo ayude, Permiso, ¿Necesita algo?, existe la revolución de lo perdido por
culpa de lo virtual que el emoticón provoca.
El objetivo de la Revolución de
las palabras es sonreír otra vez sin necesidad de que nos pase algo grandioso.
Comentarios