La versión mejorada ... de uno mismo
La versión mejorada de un
arquitecto es un ingeniero.
La versión mejorada de un
profesor de Letras es un escritor.
La versión mejorada de un
chofer de colectivos es un maquinista de tren.
La versión mejorada de un
abuelo es su descendencia.
De todas las versiones
anteriores la más acertada es la última.
La diferencia con las otras
es una odiosa comparación entre profesiones, es poner en jaque la constante
disputa de poder entre la experiencia y el conocimiento que cada uno posee. Son
ejemplos como tantos otros omitidos.
En cambio, la descendencia
de un abuelo está más allá de las comparaciones. No hay competencia como
tampoco tareas asignadas.
Las personas habitualmente
tienen como mandato social crear una versión mejorada de sí misma. ¡Qué mejor
que la descendencia para eso! En el acto de ceder vida hay una intención de
depositar sueños incumplidos por uno mismo.
La versión mejorada sin
embargo, no se limita al mero acto de nacer sino que se constituye por contar
historias, mostrar fotos y admitir errores. Esto es lo más importante. Para
mejorar la versión anterior contar las experiencias es la clave para guiar el
camino, marcar las curvas y advertir los badenes. Las fotos engañan, las
historias familiares ahorran o agregan detalles importantes.
La sinceridad frente al
espejo nos hace crecer, permite sacar velos para enfrentar las situaciones con
lo que somos y con la necesidad a veces de querer ser de otra forma. Es por eso
que la descendencia es la forma de tener una versión mejorada sin dudas, pero
escribir nuestras virtudes, trabajar para reforzarlas y reconocer nuestras
mañas para cambiarlas resulta ser la acción más directa para generar la versión
mejorada de uno mismo y con algo de tiempo dejar que se contagie nuestra
descendencia.
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