Orgullo propio por un logro ajeno.

Sin pasaporte, cruzando el río Pilcomayo quizá haya una nieta de la abuela Yoli pero por esas cosas que tiene la vida la pequeña nació del otro lado de la orilla en el caluroso verano de enero.
Ella elabora la paciencia como pocos en situaciones donde la calma es necesaria.
Conocerte querida Eli ha sido un regalo generoso de Dios no sólo por compartir una tarea que amamos y a la que le ponemos el corazón sino por descubrir una persona que hace del esfuerzo cotidiano un estilo de vida, de sus danzas un canal de descarga del estudio abrumador de exámenes interminables con Lacan y Freud como excusa. Al principio creí que no hablabas pero caí en la cuenta de que eras muy observadora y escuchabas a todos.
Orgullo es haberte acompañado igual que otros tantos en este camino que le da cierre a una etapa.
Orgullo es verte con el corazón dispuesto al servicio para los pequeños zánganos que nos alteran los sábados pero nos desconectan de la semana.
Siempre hay destinatario a la hora de escribir, y disponer mi inspiración para vos no es una casualidad sino una obligación.
La tarea de un psicoloco como me gusta decirlo con gracia, es necesaria en un mundo sin tiempo para reflexión interna. La responsabilidad es el silencio del “secreto profesional” pero la capacidad de oír problemas ajenos, dilemas existenciales de otros implica una abstracción para seguir siendo uno mismo. Claro que este párrafo es una idea de mis tantas meditaciones absurdas de las que me gusta escribir.
Castri. Formosa. Pasaporte. Chipá. Bolso eterno para volver a casa. Pelado y ternura. Sueño. Folclore. Sonrisa imborrable.

Estas palabras te definen para mí. Hoy la que mejor frase que te queda es orgullo propio por el logro ajeno de una amiga. Te quiero mi coordi!

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