VIVE, con mayúsculas.
Caen las hojas, ya es su tiempo, las aves
parten a otro lugar. En este tiempo de incipiente otoño todo cambia de color
hasta la forma de mirar de los que más sufren.
Los que más sufren no son aquellos que no
tienen, los que se caratulan como carentes de, los que más sufren no son anónimos.
Hoy seré breve e insistiré con eso que nos
llena de inseguridad: ¡jugátela! ¡ve y corre de una vez por eso que quieres!
Pecado no es equivocarse por intentar, pecar es elegir la inercia, es
desperdiciar tu libertad.
El otoño se acerca y estás pensando que harás
mañana. Disfruta de la noche de hoy y mañana cuando despiertes VIVE, sí con mayúsculas.
VIVE no pienses tanto, no llores lo suficiente
como para llenar una fuente de plaza y ríe sin complejo del que dirán.
VIVE, disfruta, elige y calla. El silencio es
más valiosa que una catarata de palabras que muchos llaman consejos.
VIVE sintiendo, usa los cinco sentidos y camina
sin reparar en que hay una senda peatonal. Necesitamos romper estructuras
viviendo de verdad.

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